Se había acostumbrado a vivir deprisa… a no pararse… a dejarse llevar por su rutina… a no disfrutar de aquellos instantes que tan felices le podrían hacer… y cuando le preguntaban si disfrutaba con su vida… contestaba rápidamente que sí… sin pararse a pensar en la respuesta verdadera…
Tras los últimos acontecimientos ocurridos en su vida… la pregunta “¿Cómo sería saber que tu siguiente suspiro será el último?”, le iba acompañando en cada paso que daba… en cada decisión que se le ponía por delante…
Quizás si supiera que pronto su vida terminaría haría una valoración de ella y de aquellas cosas que dejó por hacer ya que siempre pensaba que tendría tiempo… aquellas cosas… que marcadas por las ataduras de su vida, no consiguió comenzar… aquellas que le hubieran abierto nuevos horizontes en ese pequeño camino al que se le llama vida…
Y quizás todo esto es lo que le mantenía con la mente perdida, lo que impedía que se centrase… lo que hacía que algunas cosas no tengan sentido y que perdiese trenes que se pararon a esperarle… trenes que por desgracia perdió y que ya no puede recuperar… y aunque se daba cuenta de ello… de nuevo y como ser humano que es vuelve a tropezar con la misma piedra una y otra vez… y los errores de ayer… podrán ser también los de mañana…
Aunque al final… todo se reduce a nada…
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