viernes, 28 de enero de 2011

Capítulo 9...

"El principito arrancó también con un poco de melancolía los últimos brotes de baobabs. Creía que no iba a volver nunca. Pero todos aquellos trabajos le parecieron aquella mañana extremadamente dulces. Y cuando regó por última vez la flor y se dispuso a ponerla al abrigo del fanal, sintió ganas de llorar.
  
  -Adiós -le dijo a la flor. Esta no respondió.
  -Adiós -repitió el principito.

La flor tosió, pero no porque estuviera resfriada.
   
   -He sido una tonta -le dijo al fin la flor-. Perdóname. Procura ser feliz.

Se sorprendió por la ausencia de reproches y quedó desconcertado, con el fanal en el aire, no comprendiendo esta tranquila mansedumbre.
   
    -Sí, yo te quiero -le dijo la flor-, ha sido culpa mía que tú no lo sepas; pero eso no tiene importancia.
    Y tú has sido tan tonto como yo. Trata de ser feliz. . . Y suelta de una vez ese fanal; ya no lo quiero.
   -Pero el viento...
   -No estoy tan resfriada como para... El aire fresco de la noche me hará bien. Soy una flor.
   -Y los animales...
   -Será necesario que soporte dos o tres orugas, si quiero conocer las mariposas; creo que son muy      hermosas. Si no ¿quién vendrá a visitarme? Tú estarás muy lejos. En cuanto a las fieras, no las temo: yo tengo mis garras.

Y le mostraba ingenuamente sus cuatro espinas. Luego añadió:
    
    -Y no prolongues más tu despedida. Puesto que has decidido partir, vete de una vez.

La flor no quería que la viese llorar : era tan orgullosa..."


El principito (Antoine de Saint-Exupéry)

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