Y es que la vida… es como un tren… del que subimos… bajamos… cambiamos de estación… de vagón… de compañía…
Es llamativo sentarse en las estaciones… observar detenidamente todo lo que se encuentra a tu alrededor…
Gente riendo… gente con la mirada perdida… gente aguantando sus lágrimas… gente dejándolas brotar sin más…
Despedidas… sueños… promesas… cambios… nervios… miedo… soledad…
Y es que… cada cual es cada cual… con su historia… su verdad… su plan… un plan a veces incierto… a veces… fugaz…
Un plan de viaje… que a veces te sientes obligado a abandonar… un plan en el que los sueños… marcan la dirección… en el que vas acompañado… y cuando menos te lo esperas… miras el asiento de al lado… y te das cuenta de que solo estás tú…
Sí… TÚ… el que tomaste la decisión… el que decidió ese cambio… ese rumbo… ése que se cuestiona… ése que aprende a echar de menos… ése… que necesita libertad… que busca su sitio… su destino…
Y es que hoy… más que nunca… las horas de tren se hacen largas… pesadas… y difusas…
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